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* CUANDO LOS POLÍTICOS
JUSTIFICAN HASTA EL CRIMEN

Publicado Octubre 18 / 2014.. Por Raúl González Rivera
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ay políticos que todo lo justifican, hasta cuando se dan los secuestros y el presunto asesinato de los 43 jóvenes estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa, el exterminio de otros seis y las lesiones que provocaron la hospitalización de 20 más, también víctimas de los policías que, a una voz del alcalde de Iguala, dispararon sobre la humanidad de los futuros profesores.
Y se dice que todo lo justifican, porque ya hay las voces que aseguran que en Bosnia o Nigeria están peor que los mexicanos.
Y aluden también a que en España hay entidades que pretenden su separación de la tierra natal del dictador Francisco Franco e inclusive minimizan diciendo que lo de Iguala pasa desapercibido para el resto del mundo europeo de occidente, e inclusive de la región latinoamericana.
Cierto es que el puerto de Acapulco bien podría advertirse que es el más representativo hablando turísticamente en el resto del mundo, confiesan los políticos, pero quién no enfrenta guerras en este momento. La violencia se ha desatado por diversas razones y está aquí, pero igual en los estados de Europa Occidental, por cuestiones políticas, y ya no saben más qué decir, con vistas a tratar de distraer la atención.
Es decir, que 43 desaparecidos a muchos políticos no dicen nada.
O como dijo Carlos Navarrete, el flamante dirigente de estreno nacional del PRD, a estas alturas, quien debe reflexionar sobre si sigue o no como gobernador es el mismito Ángel Aguirre, pero a todas luces el nuevo amo de las tribus perredistas hace intentos porque las cuestiones que afectan a Guerrero nada tienen que ver con los desaparecidos ni con el gobernador, y menos con el alcalde de Iguala, José Luis Abarca.
Siendo que estos últimos son de extracción perredista y nadie duda, que de las pesquisas vayan a resultar algunos líderes partidarios, con la complicidad por vocación u omisión, con los crímenes que se le imputan ya al alcalde con licencia de Iguala y por supuesto a destacados funcionarios públicos del estado y el ayuntamiento guerrerense.
O acaso, las fosas clandestinas, puestas al descubierto no merecen una indagación de fondo, porque en la búsqueda de los 43 normalistas, igual los sabuesos se han topado con que en todas aquellas cepas existen restos de cuerpos que pertenecieron igual a personas físicas, y de las cuales ni el gobierno ni la procuraduría general de justicia de aquella entidad han dicho nada sobre su identidad o probable identificación.
Empero, Acapulco y Guerrero todo, es igual que abordar el tema como país. Su desprestigio, sobre todo por lo que no se hace, corre por todo el globo para bien o para lástima de quienes la siguen teniendo por lo que aquí pasa. Si los políticos –obviamente no todos–, sienten que el asunto es menor, es posible que se trate de un aprendiz y no de alguien con vocación de servicio. Por favor.

* TODO AMOR A FAVOR
DE LOS PERROS

Tenía que darse el asesinato de un pequeño can, para que la reacción se produjera inmediatamente en favor de los sabuesos, pero sobre todo los callejeros, los cuales por cierto han reducido su número sensiblemente en esta ciudad capital.
Es increíble que a estas alturas del siglo de estreno y testigo de las grandes calamidades que afectan a la propia humanidad, apenas se reconozca que el perro es el mejor amigo del hombre y que sobre estos animalitos se hayan tejido inclusive sentencias, como la que muchos esbozan, como aquella que dice: "entre más conozco a la humanidad, más quiero a mi perro".
Sin embargo, la inmensa mayoría de canes padece la falta de los afectos, lo mismo los callejeros que aquellos que gozan supuestamente de tener un hogar. Jennifer es una abogada de profesión, pero que igualmente dedica o combina su tiempo con el cuidado de los perritos sobre todo que sufren el abandono de sus amos, son echados a la calle y ella los rescata, los lleva a su propia casa y los atiende en sus elementales necesidades de curarlos y alimentarlos y si encuentra a quién, los entrega en donación a personas que gustan de estos ejemplares.
Sin embargo, para la autoridad, del nivel jerárquico o burocrático que quiera, es preferible cazar a los perros callejeros y confinarlos en el horno crematorio que se ubica sobre la carretera a la congregación de El Castillo. Obviamente, allí y fuera de esas instalaciones, lo niegan y, por el contrario, acusan que una campaña de asepsia es posible llevarla hasta el extremo de eliminar perros en forma masiva.
Lo cual alerta igualmente a los defensores de perros y gatos que existen en la ciudad, pero que lastiman gravemente un rubro que no debiera, porque los canes –observan médicos veterinarios y otros especialistas–, además de ser extraordinarios amigos del común de los hombres, igual se merecen condiciones de vida decorosas.
En la vecina municipalidad de Emiliano Zapata, un odontólogo de profesión, heredero del doctor Alejandro Sánchez Zimmedinger, director del hospital de neumología que aquí igualmente fundó el neumólogo Bulmaro Cortés, para brindar atención a pacientes de tuberculosis o peste blanca, allá sobre las faldas del cerro de Macuiltépetl, administra el tiempo que le queda, una granja en la cual habitan alrededor de sesenta canes, a los cuales el profesional ha recogido una mayoría en la calle, porque evidentemente sus dueños los abandonaron, lo que ocurre cuando el animal se enferma o se vuelve viejo.
En dicha granja los animalitos son atendidos a la manera de cualquier paciente por parte de su médico, el cual también los alimenta, protege del frío y el calor y la lluvia, con sus propios recursos y sin contar con ningún apoyo institucional o privado. A la mayoría les impone un nombre y los perros lo reconocen como su mejor amigo y amo.

* MUERTE DE LOBATO CAMPOS,
SENSIBILIZA A CUALQUIERA

La noticia corrió como reguero de pólvora. Las redes sociales dieron cuenta del infausto acontecimiento y los periódicos digitales también. A las quince horas, el doble homicidio y el presunto suicidio, eran del conocimiento de la opinión pública en su totalidad.
Pero muy al margen de los pormenores en que haya incurrido quien le quitó la vida, allí en el corazón de su negocio, paradójicamente la funeraria Bosques del Recuerdo, que se localiza sobre la avenida Rafael Murillo Vidal, en esta ocasión el espacio va a recordar algunas cuitas de la trayectoria pública y política del licenciado José Luis Lobato Campos.
Maestro, contador público y licenciado en derecho, la primera profesión forjada en la Escuela Normal Veracruzana y las dos siguientes en aulas de la Universidad Veracruzana, era hijo del también profesor Enrique Lobato, destacado docente que impartió clases en la escuela secundaria vespertina Veracruz, bajo la dirección en ese entonces del maestro Elfego Sánchez Granillo.
José Luis Lobato, muy joven, recién egresado de las aulas universitarias, viajó a la ciudad de México, en donde habría de iniciar una carrera paralela en las lides sindicales como secretario de la FETSE. Posición que le sirvió para ampliar su núcleo de amigos y compañeros de aventuras políticas y gremiales.
De regreso a tierras veracruzanas arrancó como profesor de la escuela preparatoria de la calle Juárez y más tarde sería invitado por el gobernador Rafael Hernández Ochoa para ocupar la dirección del Instituto de Pensiones del Estado, siendo bajo su dirección cuando el organismo paraestatal alcanzó su máxima proyección y el patrimonio que nunca después ha tenido en beneficio de los derechohabientes del mismo IPE.
Hoteles, cinematógrafos, panteones, la casa Garnica que habría sido primeramente de jubilados y pensionistas, farmacias, fortalecieron extraordinariamente el patrimonio del IPE y sus derechohabientes. Lobato Campos ganó fama, prestigio y un mundo de proyectos en el sexenio del hombre de Santa Gertrudis, así que cuando concluyó gestiones debería afrontar las consecuencias con la persecución a que lo sometió por un tiempo, al arribar de gobernador Agustín Acosta Lagunes.
Este reportero preguntaría un día a don Agustín si al "experto" en finanzas públicas lo relevaría o ratificaría en la dirección del IPE, y con el sarcasmo que acostumbraba responder a periodistas, el hombre de Paso de Ovejas, mirada de lince, contrajo el rictus, cruzó los brazos con la señal de una cruz y espetó textualmente: "no vuelvas a llamarle experto".
Al día siguiente, un comando policiaco persiguió a Lobato Campos y lo detuvo en su residencia de la calle San Roque, poco más arriba del despacho que alberga la notaría pública de la que fuera su titular el abogado Antonio Limón Alonso.
Lobato Campos fue llevado a los separos de la entonces temible dirección de los Servicios Especiales, pero como nunca se supo bajo qué cargos, fue puesto en libertad. De regreso a la calle, Lobato abandonó las trincheras del ex partidazo tricolor, se dedicó a los negocios particulares y reapareció al lado del gobernador Dante Delgado Rannauro, como secretario de Educación y Cultura.
Posteriormente, como militante de Convergencia por la Democracia, fue senador de la república y una vez que culminó su actuación como tal, se hizo cargo de la cartera de asesor financiero del Movimiento Ciudadano, que encabeza Rosario Quirasco Piña. Político, financiero y académico, José Luis Lobato Campos gozó siempre de un fuerte carisma y la aceptación entre los grupos políticos de avanzada en el país, como también mantuvo la amistad con los intelectuales políticos, entre otros Porfirio Muñoz Ledo, a quien calificaba de ser uno de los ocho sabios de la ciencia política en este país.
Su muerte, en las condiciones en que ésta haya ocurrido, causó una gran consternación en la sociedad xalapeña y los círculos de orden político y cultural. Políticos como Dante Delgado y Armando Méndez de la Luz recibieron ayer por la tarde y noche numerosas muestras de condolencia y solidaridad. Asimismo, jubilados de la academia y la vida sindical, que recibieron la ayuda generosa del abogado Lobato Campos, anoche desfilaron ante su féretro, en este su último viaje sin retorno.