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* LA CUESTIÓN ES
DE CREDIBILIDAD

Publicado Noviembre 28 / 2014.. Por Raúl González Rivera
A

hora la TV francesa abunda en el escándalo,
difundiendo imágenes de un secuestro masivo
ocurrido en Cocula, el pasado año de 2013.

El problema es de credibilidad.
La gente sencilla y la que no lo es, también aborda el tema que usted quiera y termina diciendo que no confía.
Venga de donde venga el discurso, suele derivar en la misma catastrofista posición que el grueso de los mexicanos guardan para con los temas más sensibles bajo los cuales se desarrolla la existencia de los más de cien millones de mexicanos.
La situación que enfrenta la nación, reclama evidentemente del concurso de todas y de todos. Pero la rectoría del carro que lleva a los connacionales, corresponde dirigirlo a sus gobernantes. El estado va a ser justificado plenamente, por el rostro que ofrezcan sus mandatarios, de nadie más.
Y es que a diferencia de sexenios aun del presidencialismo exacerbable, el estallido social nunca se había avistado tan cerca como en el momento que corre. A dos años de distancia, la inseguridad que galopa y evidencia que el territorio mexicano está repleto de fosas, lo que contradice a cualquier ordenamiento legal y jurídico, y los ejecutados de Tlatlaya, la desaparición forzada a manos de policías de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa, la "casa blanca", y ahora la televisión francesa difunde que en Cocula hubo un secuestro masivo de cuando menos 30 jóvenes en el año 2013 y las diferentes policías mexicanas jamás se dieron por enteradas de este macabro suceso.
Ya se había dado un pacto de fuerzas políticas y sociales al arrancar gestiones el régimen de turno y finalmente no se cumplió.
Con la fuerza bruta, ha de generarse mayor violencia, más choques estériles de mexicanos contra mexicanos y el pueblo de México está lamentablemente a no creer, ni confiar en nadie. Las fuentes de ocupación laboral no llegan, las existentes están mal pagadas, los partidos políticos se constituyen en trincheras para el chantaje, el robo y tráfico de influencias.
La procuración de justicia y la aplicación de la ley continúan siendo discriminatorias y reflejan, a todas luces, que existen sus beneficiarios, en detrimento de las grandes mayorías desposeídas de todo.
Nadie confía ni cree en la palabra de los políticos. Un día prometen lo que al otro niegan. Y alejados como se encuentran de la sociedad civil, la constante de manifestaciones de protesta evidencian el cúmulo de ineptidudes, ineficiencias y miserias humanas, de que se acompañan en sus funciones, por cierto las mejor pagadas, en medio de un pueblo con hambre y sed necesariamente de justicia.
Está claro que la capacidad de asombro de los mexicanos ha sido plenamente rebasada y devolverle la credibilidad a las instituciones y a los hombres que se encargan de administrarlas, se ignora cómo pueda recuperarse.
Entonces, el conflicto, tema, cuestión, es saber cómo recuperar la confianza pública, cuando ésta se ha perdido irremediablemente. El estado de derecho no es dar más garrotazos a quienes dejaron de coincidir con la filosofía gobernante. Por favor.

* LEGISLAR, PORQUE SI NO
EL PAÍS SE NOS VA: RAB

Un llamado con la fuerte dosis del agobio, la desesperanza quizá o el reclamo a colegas suyos los diputados, que andan más metidos en "pleitecitos", hizo con algún enojo el ex alcalde de Xalapa y actual diputado local, Ricardo Ahued Bardahuil, para que se pongan a legislar o, a manera de alerta, parafraseando a don Jesús Reyes Heroles, les dijera que "el país se nos va".
El momento reclama de los señores diputados todas sus capacidades, el talento, si lo tienen, y la vocación de servicio, si es que eso les movió cuando buscaron como ciudadanos la ansiada silla que ostentan hoy día como "padres conscriptos" de una legislatura encajuelada por alambres de púas, en señal del terror que les provoca siquiera saber que podrían llegar a sus linderos las huestes de la CNTE, los 400 encuerados o los derechohabientes del IPE, luego de votar por una reforma a la ley que rige el organismo paraestatal, que ofende sobre todo a quienes habiendo plenamente justificado una larga travesía laboral, ahora quieren los "promueve-leyes" hacerles chapuza con sus pensiones.
Sólo quienes se sienten y se saben culpables de la felonía que cometieron, fueron capaces de haberse auto-enjaulado como ahora luce el Congreso del estado.
A estos atemorizados diputados, el ex alcalde de Xalapa, Ricardo Ahued, por cierto uno de los más aceptados y reconocidos entre la población capitalina, les pide que se pongan a ver por la legislación de los temas que más afectan a la ciudadanía, que hagan a un lado sus pleitos de quinto-patio y atiendan el reclamo popular, porque quizá éste goce mejor de la sabiduría para enfrentar la mediocridad bajo la cual se realizan no pocos de los más connotados legisladores locales desde sus cómodas y costosas curules.
No debe perderse el punto de vista para el cual se les dio a 40 ciudadanas y ciudadanos la chamba de diputados. Esto lo sugiere uno de ellos, el coahuilense adoptado como xalapeño, Ricardo Ahued, un exitoso empresario y que cuando alcalde de la capital llevó a cabo una de las faenas laborables más reconocidas entre la población capitalina, la urbana y la que representa el tres por ciento de la población, como es la que se desarrolla en el medio rural.

* QUÉ VA A HACER EL PRD
SIN CÁRDENAS NI AMLO

Ya sin el peso específico que representaban Andrés Manuel López Obrador, el único candidato presidencial que casi obtiene la victoria electoral como tal frente a Felipe Calderón Hinojosa, y ahora la salida de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el aval moral de los perredistas en sus luchas de los últimos 25 años, qué va a hacer un partido que queda menos que moribundo, para ejemplificarlo literalmente o por decirlo de alguna forma.
Las dos figuras políticas más representativas renunciaron al pestilente ámbito en que se había convertido el escenario donde se desempeñan los socios perredistas.
Cuando se fue López Obrador, igual, una cauda de dirigentes y asociados del perredismo se fueron junto con su dirigente, el más representativo y popular entre cuando menos quince millones de mexicanos. Ninguno otro, de ese partido con tales saldos.
Cárdenas, nadie lo pone en duda, representaba la identidad, que con el paso del tiempo la historia va recogiendo de entre los hombres y mujeres que forjan a las instituciones. Vea usted, que el hijo del tata Lázaro es un político y científico de la ingeniería, creíble. La gente que lo sigue le confía a pie juntillas. Es un personaje cerebral, seguramente, culto, forjado en las trincheras de la posrevolución de 1910 y a no dudarlo siquiera, quizá sea el último personaje de esa histórica generación con la solidez y certidumbre en sus formas de pensar y actuar que, hoy día, los políticos están lejos de representar en sus vidas públicas y de participación política en este país.
Ya fallecido el ingeniero Heberto Castillo, otro ideólogo químicamente puro de las izquierdas nacionales y habiendo emigrado también de las filas perredistas uno de los ocho politólogos mexicanos más destacados, como José Luis Lobato Campos calificaba al ex dirigente nacional el PRI y del PRD, Porfirio Muñoz Ledo, la caballada en los interiores del partido del sol azteca no quedó delgada, sino gravemente famélica y con caída de triple salto mortal al vacío del olvido, como seguramente ocurrirá con dicha maquinaria partidaria.
El éxodo que ya inició en los confines inclusive más apartados del país, al partido de la revolución democrática, augura necesariamente los riesgos de que dicha sigla pierda su registro en las próximas elecciones federales, o en su debido caso prosigan las renuncias en forma masiva en la provincia, en donde igualmente sus militancias se encuentran expectantes ante un sombrío porvenir, como es el que ayudó a crear el propio líder Carlos Navarrete y la camarilla que le acompaña en una aventura, donde el desconocimiento a sus liderazgos y personas es más que elocuente sobre territorio nacional.
Aquí en Xalapa, socios perredistas de siempre, como Uriel Flores Aguayo, se apresta a maletas e irse con Morena, pero detrás de aquel, una fila de "prominentes", que por cierto algunos de ellos jamás permitieron que el PRD se abriera a la ciudadanía, lo cual también sirvió para que dicha sigla extraviara su rumbo en estas tierras.